Ases vs Reyes

Durante mis últimos años como repartidor, he solidó escuchar a los jugadores en la mesa discutir si eran capaces o no de retirarse con un par de Reyes en mano. Y recuerdo en particular la primera vez que oí esa charla. Fue en la WSOP de 2003. La protagonista era Anni Duke quien sostenía que nunca había tenido que enfrentar dicha situación, pero que bajo ciertas circunstancias se retiraría.

 Su contraparte, otro jugador profesional, decía que de ninguna manera accedería a ello. Su argumento se basaba en que es tan atípico Ases vs. Reyes que descartarse es una jugada no rentable. Sin embargo, hace unas noches mientras repartía en el Bellagio, ví una situación en la cual si existía una oportunidad cuando descartar los Reyes es lo correcto, fue esta misma. Dado que es una situación real voy a cambiar los nombres de los protagonistas para proteger sus identidades.

Era una partida NL $10/20 de 9 personas que mezclaba profesionales veteranos y amateurs experimentados. Ocurrió la siguiente situación.

Todos habían hecho fold hasta Jimmy, un profesional de larga data en Las Vegas, quien en middle position abrió el pozo con $120. Otros tres jugadores hicieron call al raise, y le llegó el turno al small blind, Roger. Un prometedor jugador de Internet, que está dando sus primeros pasos en los juegos en vivo, decide hacer raise a $620. Ahora Bill, un jugador muy experimentado pero no profesional, está en el big blind con dos Reyes negros en mano. Luego de pensar “largo y tendido” arroja unos $2.200, quedándose con otros $4.000.

Jimmy y los tres callers originales estaban en aprietos al mirar sus patéticas manos. Y de hecho se preguntaban porqué se habían involucrado en el pozo. Sin más que decir, todos hicieron fold. Ahora le tocaba el turno de hablar a Roger, quien lo pensó unos segundos e hizo all-in. Tenía un pilón de $10.000 con lo ponía a Bill entre “la espada y la pared”.

En mi opinión, la mano de Roger estaba al descubierto. No puedo imaginar a un jugador haciendo este tipo de movidas con otra mano distinta de Ases. Es más, repacemos la misma para ver claramente a que me refiero.

Supongamos que usted tiene dos Ases. Hay un raise y tres callers delante de usted y decide hacer re-raise con su mano. El siguiente jugador hace un considerable re-raise y todos los demás hacen fold. Usted redobla la apuesta y hace all-in. Con todos esos jugadores en el pozo, es una falla no ver que no puede tener otra mano que Ases.

Aparentemente le ocurrió a Bill porque hizo call. Y debo decir que un call de ese tipo es horrendo para un jugador de esa categoría. Y creo que él pensó lo mismo por el rostro que puso al hacerlo. Supongo que se perturbó y quiso creer que su oponente podría tener Reinas. Pero tengamos en cuenta que esto no es un torneo, aquellos $4.000 de Bill era dinero real.

Ambas manos se descubrieron y todos vimos lo que ya sabíamos… Ases vs. Reyes. Desafortunadamente para Roger, los Dioses del Póquer estaban sonriendo a Bill ese día; consiguió un Rey en el flop y luego otro más en el turn para completar la faena.

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